La lechera, una sola forma del amor

 


En un fantástico ejercicio de ternura, la dramaturgia de Carlos Correa con puesta en escena y dirección de Silvia Piccoli, nos embarca en las múltiples formas conocidas de aquello que llamamos amor. Dos paisanos, interpretados de forma maravillosa por Gustavo Calanni y Luis Gec, comparten sus certezas adquiridas sobre la mejor manera de cuidar una vaca. Un pájaro pícaro y donjuan — con la increíble representación de Verónica Calderón— es la voz discordante, la ausente del deseo de transformarse en propietario de ningún cuerpo. 

Para hablar de dominio, la voz oculta del dominado se oye en su silencio. Aquí, la propiedad privada muge; y es en esa representación en otra especie donde la palabra juega un rol delicado y fundamental. Nuestras formas del querer, tan envejecidas como cuestionadas, tan reivindicadas como protegidas, se aislan del amor, del real, del que nos permite reconocer en el otro a uno mismo en otro cuero, al decir de Atahualpa. Imagen tan sencilla que nos permitiría abrir el alma a la amabilidad, al cuidado y al respeto.

La lechera es un jolgorio de imágenes emotivas y danzas del pensamiento, con una inteligente puesta en escena que permite no desperdiciar nada de nada. Larga vida a las vacas lecheras. Larga vida a las manos abiertas, para que el amor llegue, para que el amor se vaya, para que el amor sea.


La lechera

Dramaturgia: Carlos Correa

Actúan: Gustavo Calanni, Verónica Calderón, Luis Gec

Diseño De Sonido: Rua Drako Renaskiis

Puesta en escena y dirección: Silvia Piccoli

Información sobre funciones: @iconoteatral/www.iconoteatral.com.ar

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