Todos los días desde ese día, el largo camino del presente
El tiempo es una medida extraña. Hace apenas unos momentos, todos estábamos jugando en algún patio de colegio. Hace apenas otros momentos más, nos sacudimos sobre un parlante al ritmo del tecno. Como sea, de la relatividad se ha hablado lo suficiente como para poder comprender que, muchas veces, el presente se transforma en algo estático, frágil de poseer. Todos los días desde ese día, obra de teatro escrita y dirigida por Lucila Garay, nos abre la puerta a un duro interrogante: ¿Cómo pasa el tiempo de una herida? ¿Cómo se mueve el tiempo sin reparaciones? Desde una acción cotidiana, los personajes —muy bien interpretados por Tati Manzelli y Luciano Calegari— nos permitirán reflexionar sobre la inquietante impunidad sobre la cual se asientan cuantas violencias y tragedias cotidianas. No se habla de rencor ni de venganza, sino de ese agujero oscuro y profundo que es la ausencia de justicia. La herida abierta, sangra. No necesitamos cubrir la sangre con velos, sino todo lo co...