Nación Alambre, el material que somos
Un árbol seco y gigante, dos adjetivos rotundos de un simbolismo con escalofríos, ocupa el espacio central del escenario. Estamos en el día 21 de diciembre del año 2001, y la odisea no ocurre en el espacio, sino dentro de una de las oficinas de la Casa Rosada. Un circense cerro de papeles aguarda su momento de ingreso a la máquina que los transformará en tiritas; nada se encuentra en su concepto establecido, ni la oficina, ni el uso del lenguaje, ni los cuerpos, un acierto estético y político. De qué otra forma puede contarse esta historia. Pero como todos los amaneceres no pueden negar su comienzo, María — tan jovencita y entusiasta, asistente de la secretaria del presidente entrante— llega entre el caos, para preparar la asunción, ingresando en ese otro caos que es el mismo pero distinto, palaciego, carente de elegancias, exuberante en sus miserias. Nación alambre, escrita por Guadalupe Pita Monzón, se despliega alejándose de cualquier realismo que nos impida observar aqu...