El derecho a transitar el Mientras Tanto
Otra vez en la barra acodado, pero de pie para escribir y renacer en el arte de recomenzar que es respirar entre sorbo y sorbo atado al beso anterior, sí pero saboreando (ya) el después. Mientras tanto: Por favor te pido otra negra. Ezequiel Wolf apunta alto. Dice desde el título de su libro nomas, una incomodidad. Mientras Tanto. No dice ahora, ayer o mañana. No hay punto de partida ni de llegada, todo es el pasaje, el puente. Atemporal lo suyo, en épocas donde lo único que se reclama a gritos es el equilibrio de dos puntos: inicio y fin, y a cantarle a Magoya por lo que quede en el medio. El medio, para Ezequiel, es la palabra. La palabra escrita o hablada en radio, la palabra como anzuelo y pez, como poesía y como aullido sordo. Sabe Ezequiel que, precisamente por ese poder que le damos a la palabra, la transformamos en la mentira que mejor nos abrigue. Y no es eso lo que él quiere. No es muchacho de mentiras. Entonces va el poeta y le arran...