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Adorno, en el borde del camino hay una silla

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  Como una experimentación de los andares donde la quietud es una ilusión del lenguaje, un hombre que usaba silla de ruedas llega al encuentro de su ex pareja, caminando. De la extraordinaria aparición, Ariana Caruso y Emiliano Mazzeo construirán una comedia que hace un delicado uso de su posibilidad: la risa descomprime al cuerpo y lo deja a la deriva, la risa expone el reflejo de nuestra rigidez.  Una mujer herida y dramática es la ventana hacia este nosotras extraño donde el discurso que nos reclama poderosas parece una vindicación del sometimiento. Todo lo podemos solas, desde la creación de la cera depilatoria hasta la plantación de caña de azúcar. La invalidación del otro es la silla donde es reclamado. Manipulable y silencioso. El amor es una danza de poderes que reclama su cooperación y esta aparece, sobrevive, se impone.  El deseo será demandado como ejercicio del rechazo. Del encuentro, el hombre que camina y no, duplicará la apuesta íntima por encima de aquello...

Rojos Globos Rojos, cuando un país es el escenario

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  No es novedosa la tensión del debate que discute al arte en su condición productiva, mercantil, ocurre que en cada crisis resurge con vitalidad y violencias renovadas. En los días que transitamos se cierran teatros, centros culturales, se bajan proyectos estatales de difusión de las artes, se desfinancia la educación (toda, incluyendo la artística), se persigue a los artistas callejeros y ya casi nadie, tampoco El Cardenal, puede pagar la boleta de la electricidad. Que El Cardenal y Las Popis nos reciban agradecidos, pero aclarándonos que el teatro está al borde del cierre por no poder pagar sus cuentas, nos representa en un realismo visceral, intimísimo. No es poca cosa. A partir de ese momento, los cuerpos de Raúl Rizzo, Gabriela Perera y Marta Igarza, serán la idea y la forma de la idea en un solo y maravilloso hilo que recorre la dramaturgia de Tato Pavlovsky, con el centro en Rojos Globos Rojos,  impecable collage logrado por el director y dramaturgo Christian Forteza. ...

El Núcleo, por Mauricio Kartun

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  Núcleo. Así. Núcleo. Nada de Club. —Se juega a las bochas en un club. Se toma vermú con platitos en un club. ¿Qué, nos ven caras de bochistas a nosotros, de ponernos alegres en un buffett, nosotros?  Núcleo. Lo propuso Tilde. Y sufrió Osvaldo. Por qué no se me ocurrió a mí.  Núcleo de Admiradoras de Rubí Rubí.  Durante dos años habían sido miembros del Club, los tres. Pero siempre tirantes las relaciones con la presidenta. Demasiado populachero todo, secreteaban. Le denostaban la pancarta a pincel. Somos simpatizantes acá, no hinchas. Compartían el tranvía de regreso los tres, y allí, en el traqueteo, fue creciendo la diatriba. Que la criatura merecía un trato más acorde. La criatura, le decían a Rubí. Acorde a su delicadeza. Que la dirección del Club no estaba a su nivel. Que todo lo que hacían resultaba ordinario. Y así, en la murmuración fue naciendo la unidad del trío. Ningún pegamento más fuerte que la tirria. La pelea estalló una tarde de llovizna helada en l...

Ravioles, Deméter en la cocina

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  Deméter, enfrentando a Hades para recuperar a Perséfone, revela que arrancar a los hijos del infierno no es estar contra las cuerdas del ring sino estar dispuestas a comerlas. Sin el poder de la diosa, temblando, una mujer prepara una picada sobre una mesa ordinaria, de una casa ordinaria, en un día ordinario. Una niña grita, golpea las manos con ritmo, repite papi papi, se da golpecitos en la cara, se baja la medibacha, corre por el comedor abrazando su peluche. La radio cumple su función de aturdir. Un hombre derrotado pregunta a qué hora, si ya sabe si vienen. La mujer no sabe, se nota que no sabe. Un timbre fuerte. Dos hombres de civil, armados, arrastran dentro de la casa a un joven encapuchado. De este joven no saldrá la voz sino el gruñido que da el terror, y solo eso. Una vecina, curiosa, pasea entre ellos su ingenuidad. Ravioles es el biodrama —o lo que podemos llamar teatro documental— de Osvaldo Peluffo y Gabriel Scavelli , que atraviesa su tercera temporada en cartel ...

Petit Hotel Chernobyl, el breve espacio en que no estás

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 En una deliciosa armonía de humor, ternura y suaves relámpagos de tragedia, Petit Hotel Chernobyl —escrita por Andrés Binetti y dirigida por Nicolás Manasseri— nos permite acercarnos a ese conjunto de mujeres que conviven en el breve espacio de un cuarto y hacen de él un refugio, una trinchera, un escondite.  A la miseria, al hambre dolorosa de la soledad, se le contrapone la solidaridad de la esperanza, de la empatía. La resistencia de las que no se rinden ni aún vencidas, abrazadas —y bamboleantes— en la orilla que divide la fe del abandono. Una maestra que odia a los niños. Una tenista que no ha ganado un partido. Una entrenadora que insiste sobre la tenista y su "estrenamiento" como la luz utópica que las colocará fuera de la sombra de la pobreza. Una joven muchacha que observa, como una Medusa con poderes agotados, desde los altos de una cama cucheta, unida y distante. Serán ellas cuatro, y sus múltiples vínculos, las que concentrarán la esencia del relato: ¿Cuál es el ...

Paisaje KM31, las formas de la soledad

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Año 2009, un país seguía los detalles de la desaparición -y el hallazgo- de la familia Pomar mientras exportaba 40 millones de toneladas de soja al exterior. En la vastedad pampeana, protagonista pobre de la riqueza que genera, una radio informa las últimas novedades del caso.  Dos mujeres ejercen la prostitución como única (y escasa) salida laboral. Son tan víctimas de la impunidad y el abandono como aquella familia de la que hablan los medios, pero sus cuerpos respiran, y sabemos que los cuerpos que respiran no son de interés para los noticieros. Paisaje KM31, escrita por Lucila Garay y dirigida por el colectivo de actorxs, encuentra la historia mínima que se expande en su significado hasta lo universal. Reflexiona, en la inocencia de la voz de dos mujeres, las múltiples formas en las que nuestras vidas quedan impregnadas en la tragedia. La voz del largo desierto sojero enriquecido y saqueado donde las tierras y los cuerpos son propiedad privada de quien ejerza el poder. ¿Y los s...

Reinaldo Arenas: migración, escritura y precariedad, por Emilene Nuñez Campos

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  En el marco de la teoría queer , los estudios de género y de la tematización de la precariedad como línea de indagación, se analiza la escritura de Reinaldo Arenas en torno a la cuestión de la migración impuesta, la escritura como resistencia y la precariedad de los cuerpos disidentes del sistema heteronormativo. La producción de Reinaldo Arenas es leída como literatura de resistencia perteneciente a la diáspora homoerótica del Caribe ya que el escritor, en su condición de hombre homosexual, transitó por diferentes espacios en los que su conducta era considerada impropia. La escritura fue una provocación en el momento crítico de su disidencia del gobierno cubano, un grito de libertad desde el exilio y un permanecer durante la última etapa de su enfermedad. Su narrativa es un registro de las prácticas migratorias de un sector de la sociedad no perteneciente a la matriz heteronormativa que tuvo lugar en los años posteriores a la Revolución cubana, periodo en el cual se profundizó l...