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Manos enguantadas, la poesía y el boxeo según Vargas

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  Que Walter Vargas es periodista deportivo, es una información conocida. Que Walter Vargas es un gran poeta, es una información que puede tenerse de forma previa o percibirse al encontrar dentro de su libro de crónicas y perfiles pugilísticos, la delicada pluma que forma la imagen que necesitamos para "sentir" aquello que se nos cuenta. Desde la antropología y el punteo filosófico-sociológico del deporte, Vargas nos presenta un mundo de seres humanos que tienen la particularidad de hacer de su trabajo la elegancia de esquivar el golpe, la inteligencia de medir al otro cuerpo en movimiento. En el camino inverso de quien esquiva la batalla, aquí se habla de guerreros que se deciden como tales para enfrentar mucho más que aquello que cabe en un ring. Y en la faena, el cronista periodista poeta, nos permite conocer la intimidad, no solo de los protagonistas principales, sino -verdaderamente- del conjunto de ese mundo. Periodistas deportivos o árbitros, mánagers, todos quedan sos...

Todos los fuegos vuelven al monte

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  Tallando sobre lo pequeño, sobre lo que pierde relevancia en su apariencia, sobre la intimidad del "individuo", el dramaturgo Fabián Díaz logró una obra profunda como la piedra que aguardaba bajo el río el momento de su reconocimiento. Todas las voces posibles de esta historia se ordenan dentro del cuerpo de Iván Moschner, que despliega como un mazo de naipes las complejas subjetividades que observan la tragedia, no desde altos peñascos, sino desde el mismo barro desde el cual han sido arrojados al mundo. Moschner es padre, hijo, abuelo, hermana, madre, nieto. Moschner es terror y furia, una incomprensión imposible, el deseo, el frío, el hambre y la venganza.  Los hombres vuelven al monte se estrenó hace casi una década. Año más, año menos, sobre la obra podía leerse la farsa de un país que ignora el tiempo de su guerra, que ignora el daño de su guerra, que ignora lo irreparable de su guerra. Las Malvinas son esa impostura que luce maravillosa en los discursos, que inflama ...

Risas de mujeres desnudas, la música que merecemos escuchar

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  Lo curioso de los monstruos, es que gustan de esa palabra para describir a los que no son de su condición. La distancia entre Atilio y la Peona se recorre por la delicada línea que imponen los otros, los que consideran al travestismo, a la diversidad, una monstruosidad.  “Risas de mujeres desnudas”, la nueva novela de Héctor Jacinto Gómez, construye personajes verborrágicos y adorables para contar una historia sobre el fascismo, sobre el amor, sobre la fuerza, sobre las múltiples transiciones: las de los cuerpos, las de los espacios, las de las almas.  La narrativa veloz, categórica y brutal, encuentra equilibrios memorables entre el golpe -no bajo, sino real- y la carcajada. El humor como escudo indispensable para contar la dialéctica que asumen las formas entre la maravilla y la tragedia. La risa como refugio frente a la intromisión de un paisaje cruel, intolerante.  Atilio es la Peona desde siempre, al igual que la Cristian, aunque nos permitan ir descubriendo c...

Seol, por Isabel Guerrero

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  no hay belleza que sostenga  el poema  sin ser antes sacrificio de los dioses    una bala impacta alguien muere  un poema vacío se derrite en su rostro para inmortalizar la soledad    el tiempo se paraliza  y el verso no es más que una mueca rajando la carne    un abismo que destiñe la sangre  para cercenar la boca    es grieta que cae    un cuerpo vacío que trenza la lengua hasta clavarla en una viga    -no hay razón que se sostenga en los ojos del poema-    el poeta es sólo una mancha  destinada por siglos al fondo de la tierra  * desperté nadando en la misma casa  donde gallinas desolladas por el hambre  olían a posibilidad    enredada a las partes adornadas del cascarón  sentí los días  penetrando fuerte  en cada una de las latitudes  de la infancia  olor a tierra comido por el metal  que siempre faltó para nutrir los poros...

Pensarnos desde la her(ida), por Margarita Bustos Castillo

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  Ausentes La palabra no concibe decir lo que los ojos han visto la palabra se calla miedo bajo la piel respira por boca de lobos capturan la memoria y acontece una noche los cuerpos ausentes. Murió pronunciando su nombre es el fin del mundo y no me moriré contra nadie más bien el humo tus manos abiertas con el mar dentro de la boca pulsaciones de sal(muera)                                   y una mentira entrando por todas partes,                                   su espuma y los crujidos bajo la piel. La palabra no concibe decir lo que los ojos han visto a fin de cuentas, maletas sombrías ovillan la tarde a fin de cuentas, los cuerpos nunca volvieron y sus voces, a fin de cuentas. No sabemos de qué se trata esta historia yo ya no existo y el despojo a la espera del quinto mandamiento...

Gramática de los cielos, por Jorge Valbuena

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  Epifanía del cactus Todas las salidas están desafinadas infectadas de olvido. Música de ahogo brota entre los candiles. Milagros del silencio celebran el espanto. * Trilogía de Altamira I Por no poseer barcas ni apellido de Noé los hombres naufragaron en medio de las cuevas Pigmentos de ahogo y soledad pintaron animales elevándose hasta el mar que cubría el cielo con las rocas Allí flotando en el olvido salvaron las especies de otras orillas sin rumbo II El hombre que pintó las cuevas de Altamira iba en busca de alimento El hombre que las descubrió iba en busca de su perro el perro que se mordió iba en busca de la tarde III Una niña en 1879 mientras su padre buscaba tesoros en el suelo le avisó: ¡Papá, mira esos toros hundiéndose en el aire! * Ángeles de hormigón Hay una silla en la plaza a la que vuelvo la mirada y la siento frente a mí en el recuerdo que allí permanece empozado una gran estela de musgo y siemprevivas han crecido            ...

Veintiún haikus para el regreso de la primavera, por Eduardo Alvarez Sánchez

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  III Somos hormigas dueñas de cada paso en tierra de nadie IV danza huracán con árboles meciendo niños por dentro VII valle de ánimas tu mirada en quietud mueve montañas X florece muña semilla que anida cielo en la tierra XII ¿qué más hijo que el propio cuerpo atado por fuera y por dentro? Veintiún haikus para el regreso de la primavera, Eduardo Alvarez Sánchez (2021) Galia Tapia, diseño e ilustración (Bolivia)